META (morfosis): Del “Orgullo” a la Vergüenza de Zuckerberg
MI PASO POR FACEBOOK: EL TRABAJO QUE TODOS SOÑABAN TENER
Cuando me uní a Facebook en 2011, nos vendieron una visión inspiradora: crear "un mundo más abierto y conectado". Nos hacían creer que nuestro trabajo tenía un impacto real en unir a las personas y promover la diversidad. Incluso fui el encargado del grupo de Diversidad en Facebook en Dublín. En 2011, solo éramos cuatro personas marchando en el Orgullo de la ciudad. Al año siguiente, ya éramos 25, y para 2013, más de 75, incluyendo heterosexuales, familias y aliados. Era un verdadero reflejo de inclusión.
En 2014, me trasladaron a Nueva York y continué apoyando la comunidad LGBTQ+ en la empresa. Sin embargo, noté favoritismos y un aire de superioridad entre quienes gestionaban estos grupos. Aun así, participé en la marcha del Orgullo, avanzando por Manhattan hasta llegar al histórico Stonewall. En 2017, decidí unirme al Orgullo de Madrid, pero me encontré con un obstáculo indignante: la country manager de España decidió que la carroza de Facebook no era para empleados, sino solo para clientes y personas de su círculo. A pesar de ello, una excompañera y yo nos subimos y vivimos la experiencia, aunque siempre bajo la mirada desconfiada de quienes estaban a cargo. Facebook, la empresa que una vez defendió la diversidad, ya mostraba signos de exclusión y elitismo.
MI SALIDA DE “META”: ¡EL ESCÁNDALO DE CAMBRIGE ANALYTICA!
Mi salida de Facebook estuvo marcada por el escándalo de Cambridge Analytica y la elección de Trump en 2016. Mi equipo se encargaba de proporcionar acceso a anunciantes de alto nivel a opciones de targeting avanzadas, muchas de ellas utilizadas en la campaña de Trump para difundir fake news. Vi con mis propios ojos cómo Facebook permitió el uso de datos para manipular a los votantes, incluso con financiamiento proveniente de Europa del Este. No podía hacer capturas de pantalla ni pruebas, pero sabía lo que estaba pasando. Cuando todo explotó, Zuckerberg "desapareció" a mi equipo para salvar la imagen de la empresa.
Desde entonces, Meta ha cambiado radicalmente. Mark Zuckerberg ha pasado de disculparse por los problemas en su plataforma a simplemente ignorarlos. En lugar de moderar contenido y colaborar con verificadores de datos, ha eliminado herramientas como CrowdTangle y reducido la vigilancia en Meta. Se ha refugiado en la inteligencia artificial y el metaverso, adoptando una imagen más relajada en redes sociales. Ahora, su postura se alinea con la derecha libertaria y Trump.
Tras la victoria de Trump, Zuckerberg anunció una actualización de las políticas contra las conductas de odio y la eliminación del programa de verificación de datos en Meta, lo que puede favorecer la desinformación.
Como parte de estos cambios, Instagram y Facebook permitirán llamar "enfermos mentales" a las personas homosexuales o trans. Esto es un ataque directo a la comunidad LGBTQ+ y un peligroso precedente.
Era evidente que los guiños a Trump no eran gratis. Siguiendo los pasos de Elon Musk, Zuckerberg ya ha pedido su recompensa. En una reciente entrevista en el podcast Joe Rogan Experience, exigió que Trump proteja a las empresas tecnológicas estadounidenses de las regulaciones europeas. Se deshizo en elogios hacia el expresidente y atacó a Joe Biden por no proteger los intereses de Silicon Valley. En el mismo podcast, afirmó: “Soy optimista con el presidente Trump… creo que sólo quiere que gane Estados Unidos”.
MARK SE CAMBIA DE BANDO, DEJA “LA FUERZA” Y SE UNE AL “LADO OBSCURO”
Meta ha sido una de las principales afectadas por las normativas antimonopolio europeas. En noviembre, la empresa fue multada con 797 millones de euros y ya anunció que recurrirá la sanción. Zuckerberg, desesperado por mantener su imperio intacto, ha optado por unirse al lado oscuro. Su máscara de líder progresista se ha caído, dejando ver su verdadero rostro: un hombre blanco, machista, racista y enfermo de poder y dinero.
Recuerdo mi primer encuentro con Zuckerberg en Dublín. Era viernes, había una barbacoa en la oficina, y seis nuevos empleados (tres hombres y tres mujeres) nos acercamos a pedirle una foto. Su respuesta fue un rotundo no. Argumentó que si aceptaba con nosotros, tendría que hacerlo con todos. Fue mi primer choque con su ego desmedido. También recuerdo el episodio de "Black Lives Matter". Zuckerberg mostró su apoyo sin dudarlo, pero cuando Trump nos llamó “bad hombres” y “criminales” en 2016, le pedimos que nos respaldara como lo hizo con la comunidad negra. Su respuesta: no. Para él, la lucha de los latinos no era igual de relevante.
EL FIN DE UNA ERA: “META” SE HUNDE COMO EL TITANIC
Hoy, Zuckerberg se ha quitado la máscara por completo. Se ha alineado con Trump, ha desmantelado los programas de diversidad e inclusión en Meta, y ha permitido discursos de odio contra la comunidad LGBTQ+. El hombre que nos vendió la idea de un mundo más abierto y conectado ha demostrado que solo le interesa el poder y el dinero. Meta se hunde, y con ella, la credibilidad de su fundador.